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Consentimiento y correo B2B: lo que se discute en jurídico y lo que llega a la secuencia
Entre el interés legítimo, la feria de muestreo y el correo a un cargo publicado en la web hay un trecho que los equipos recorren con criterios distintos, a veces dentro de la misma empresa.
No somos un despacho. Cuando cubrimos normativa lo hacemos como crónica de cómo la interpretan los equipos, no como dictamen. Esa frontera importa: hemos visto notas internas que copian un tuit de un abogado y lo convierten en política de envío al día siguiente.
En España, el correo a profesionales sigue siendo un terreno de matices. Lo que observamos en 2026 es más prudencia en las bases compradas —casi nadie las defiende ya en voz alta— y más descuido en los 'contactos de la feria' que nadie etiquetó. El problema no es el stand. Es el Excel que viaja tres meses en un hilo y entra en una secuencia de seis correos como si hubiera habido una conversación.
Varios clientes de la mesa nos piden que el briefing distinga novedad legal de rumor de congreso. Lo hacemos. Si la AEPD o una sentencia aclara un punto, lo citamos. Si un proveedor usa el miedo al reglamento para vender un módulo, lo dejamos fuera o lo marcamos como argumento comercial.
La pieza práctica que más se pide en las sesiones de mesa no es un flowchart de consentimiento. Es una frase para el pie de correo y un criterio para sacar a alguien de la secuencia cuando responde 'esto no va conmigo' sin pulsar cancelar suscripción.
Si este hilo os toca de cerca, pedid un hueco en la mesa o revisad el observatorio.